CREAR DESDE EL CORAZÓN

Para la mayoría de las personas, es totalmente obvio que un ser humano tiene la libertad de tomar la decisión que prefiera, frente a las posibilidades que tiene y también libertad de crear sobre la base de su cerebro racional, lo que más le guste dentro de esta realidad.

Pero si consultamos a quienes más saben sobre el cerebro humano, nos sorprenderá descubrir que los estudios experimentales actuales, apuntan a la afirmación contraria: en el cerebro del Humano no existe el libre albedrío. 

La verdadera neurociencia, ese conocimiento que surge de los laboratorios actuales, con tecnología de punta e instrumentos de última generación, como la resonancia magnética funcional, hace muchos años que sabe muy bien que desde en el cerebro humano no hay ninguna libertad, no se trata ni siquiera de elegir entre una cosa u otra, en nuestra conducta predomina la reacción, el mecanismo conocido por: estímulo – respuesta.

Lo mismo con las decisiones que tomamos todos los días o las que consideramos importantes para nuestra vida, en realidad, cualquier decisión, por pequeña que sea, la realiza nuestro gigantesco inconsciente que, además nos “empuja” a realizar una determinada acción.

Tanto es así que el inconsciente es como tener un segundo cerebro, donde no sabemos lo que pasa allí dentro. Lo que sí sabemos es que almacena 11 millones de ‘bit por segundo a lo largo de la vida. En cambio, lo que puede hacer el conciente para guardar información, es casi inexistente, solo 50 ´bit’ por segundo que, si lo comparamos con la capacidad del inconsciente, nos quedamos frente a la nada.

Hace más de 30 años, todos creíamos en el libre albedrío por una antigua hipótesis de Benjamin Libet que se propuso en los años 80’. Para Libet, el consciente todavía podía tener un papel causal, como origen de nuestras actividades voluntarias, aunque fuera ejerciendo simplemente un control sobre el movimiento antes de ser ejecutado; digamos que en los últimos 150-200 milisegundos (mseg), antes que la mano del sujeto de estudio pudiera moverse, la decisión podía, según Libet, ser aprobada o negada por una fuerza desconocida inmaterial a la que llamaron “libre albedrío”.

Según Libet, nuestro libre albedrío estaría limitado a inhibir la acción, esto es, a ejercitar un tipo de veto sobre su ejecución. Entonces, frente a las múltiples intenciones que se inician al azar en los circuitos neuronales del cerebro, nuestro libre albedrío tendría el poder de rechazar todas aquellas que no fueran apropiadas, con lo que la responsabilidad personal se mantendría, y enseguida una densa emoción de dolor que llaman culpa en la mayoría de los casos.

En la actualidad, sabemos que en el cerebro del humano no existe esa esa extraña fuerza inhibidora que llamaron libre albedrío. A ese incoherente proceso de vetar inventado por Libet no le alcanzan 200 mseg. Las nuevas mediciones y trabajos realizados a partir de la resonancia magnética funcional, deja en evidencia que se necesita el mismo tiempo que usó el inconsciente para tomar la decisión y enviar el impulso a las motoneuronas, lo cual requiere 800 mseg.

Es el inconsciente descomunal quien toma todas las decisiones y, por si esto no le alcanza a alguien, fue en 2013, que los alemanes comunicaron que podían conocer la conducta de un sujeto de estudio 10 minutos antes que la realice. Esa cantidad de tiempo, para la neurociencia es impresionante y, gracias a las nuevas tecnologías, no fallaban los resultados.

Entonces, resulta que ahora sabemos, desde hace por lo menos 7 años y con certeza matemática, que el libre albedrío desde el cerebro era otro cuento de hadas tan peligroso como considerar que nuestro verdadero yo es el molesto Ego. Son estos mismos neurocientíficos lo definen como: “una construcción ilusoria del cerebro que nos separa de del medio ambiente y trata de convencernos de una autonomía que tampoco existe.” Aquí es necesario aclarar que el lugar del ego se buscó durante muchos años en el cerebro, hasta llegar a la conclusión que el ego no existe.

Este ego, definido como una entidad virtual exógena es muy molesto y solo existe en tanto que ilusión cerebral. Ahora bien: ¿Quién le da la orden al cerebro para hacer tal cosa? Me permito recordarles que, en ese mismo año, dos científicos de Kazajistán descubrieron que en nuestro genoma tenemos insertada una información genética numérica que es todo un Sistema Algebráico Computacional, tan complejo que está mucho más allá de los conocimientos de esta humanidad. No fue un Humano quien nos intervino el genoma.

Así que, aunque no nos guste, es un hecho científico, que desde el cerebro no tenemos libertad ni libre albedrío. Esto trae múltiples consecuencias. Cuando no hay libertad para elegir no hay ni delito, ni pecado, ni ninguna otra cosa que, finalmente, da como resultado la culpa. Hay hasta proyectos de ley en el sistema penitenciario de Alemania, que tienen como objetivo mejorar el trato con las personas que están encarceladas.

Un violador, por ejemplo, no es otra cosa que un hombre enfermo, su inconsciente así se configuró y, muy probablemente, desde su infancia se configuró su cerebro con patrones neuronales, verdaderos circuitos eléctricos que no salen de allí con nada. Por ello hay que separar a esa persona de la sociedad, pero por seguridad, no porque se lo considere indigno frente a la sociedad.

Su enfermedad, además, se puede tratar y, en su caso, sanar. Conocí a una madre (que a su vez es científica), cuya hija se había suicidado hacía solo una semana. Esta valiente mujer, a pesar de su dolor, comprendió que el mecanismo de la “culpa”, es otro cuento egóico que no existe ¡Otra ilusión del Ego! La entidad que engaña a la humanidad desde hace miles de años.  

De la misma manera, en la historia de los avances de la ciencia, tuvimos científicos brillantes y despiertos desde el punto de vista consciencial y, todos ellos, sabían muy bien y lo destacaban, que todo está conectado con todo.

Algunos usaron términos propios de su disciplina, solo para que sean entendibles por quienes estaban en su equipo de trabajo. Para Grinberg, por ejemplo, todo es una sola cosa, de hecho, mencionó muchas veces al Uno, con mayúscula, David Bohm se refería en cambio a la TOTALIDAD qué, además, se divide en dos órdenes diferentes: el orden implicado (implícito) que, en verdad está como enrollado en cada cosa que podemos percibir y, el orden explicado (explícito) que es lo que percibimos.

 David Bohm, en los 80’, decía que vivir en la ilusión de la fragmentación, sin un solo intento de despertar, conlleva a vivir con pensamientos falsos, emociones falsas, incluso sueños, intenciones y anhelos que no están en el ámbito de la coherencia y que se mueven desde una frecuencia muy baja.

Entonces, para empezar a percibir la verdadera realidad, esas mismas cosas, pensamientos, emociones, intenciones y sueños, no podemos seguir buscando desde la falsedad del Ego, debemos enfocarnos en el centro de nuestros verdaderos sentimientos conscienciales y pensamientos coherentes. Es decir, en el corazón.

Crear desde el corazón, es en realidad un método formado este año a partir de la fusión de Arte Ritual y Vida Coherente. En esencia es un método para manifestar, pero, desde el corazón, quien tiene una conexión directa y comprobada con la Conciencia.

 Algo que fue comprobado en 2005 por el Instituto Matemáticas del Corazón, luego de 30 años de experimentar, ellos se refieren a una inteligencia superior, más allá del tiempo y del espacio donde todo es posible, eso se descubre solo en la práctica de crear desde el corazón.

Por otra parte, la conciencia se expande solamente con información vivencial y no teórica, así que, juntando todas las características, lo que queremos manifestar o crear, lo recibimos de manera directa desde el corazón, es altamente probable que, en algún momento cercano, nos toque manifestar una nueva realidad para la raza humana. Esto significa que debemos tener muy en claro y recordar lo que vinimos a hacer en esta extraña realidad.

Algunos lo llaman misión, pero para nosotros, el verdadero nombre es: Camino del corazón, crear desde la Conciencia, allí donde nos sentimos uno con todo y con todos, podemos estar seguros que allí no hay falsedades no hay indiferencia ni egocentrismo, solamente nos dedicamos a orientar a quien lo necesite y le proporcionamos las herramientas Idóneas, de comprobada eficacia, lo cual es demostrable por la cantidad de resultados obtenidos durante estos años.

La actualización de las estrategias también es de suma importancia para nosotros, de allí que nuestro gran objetivo es unir lo que fue separado desde hace miles de años. La condición de la raza humana ya cambió, el escenario mundial así lo muestra.

Casi todo lo que ya sabíamos salió a la luz, ahora sabemos quienes son, las cartas están sobre la mesa, la diferencia es que ahora jugaremos muy diferente. Debemos formar un nuevo grupo, con estrategias creativas, que sean capaces de hacerle frente a cualquier contingencia, hasta llegar a nuestra verdadera Conciencia, porque es desde allí donde podremos experimentar la verdadera LIBERTAD.